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viernes, 18 de diciembre de 2009

Karol: “Les ruego que oren para que se salve el bebito de mi hija”

Tegucigalpa, Honduras. La periodista Karol Cabrera rompió el silencio tras el crimen de su hija Keatten Nicolle Rodríguez Cabrera, de 16 años, quien tenía 7 meses de embarazo.


Foto: La periodista fue agredida en varias ocasiones.
En declaraciones a Radio Cadena Voces, Karol, con voz entrecortada y entre pausas por el llanto, habló sobre el doloroso momento que atraviesa después del asesinato de su hija la noche del pasado lunes.

"Mi hija era una cipota de 16 años, chambeadora, que se levantaba a las seis de la mañana para abrir su salón de belleza en el centro; una jovencita llena de ilusiones, especialmente con el nacimiento de su primer bebé".

La comunicadora relató que su hija y su novio -padre del bebito que se debate entre la vida y la muerte tras su prematuro nacimiento- eran los encargados del salón de belleza hasta donde miembros de la resistencia continuamente llegaban a amenazarlos. "Muchas veces llegaron a gritarle golpista, la amenazaban y le decían que me dijeran a mí que me iban a dar donde más me doliera, incluso una vez trataron de meterle fuego al salón... por eso culpo a la resistencia del crimen de mi hija, me dieron donde más me duele... me mataron a mi hijita", dijo en medio del llanto.

En relación a los comentarios de algunos medios con respecto a que el novio de la jovencita era uno de los sospechosos de la policía, Karol aclaró que el joven no tiene nada que ver y que se encuentra herido por tratar de proteger a Nicolle.

"No es cierto que su novio está preso, él es un cipote igual que ella, incluso más calmado, porque mi hija lo mandaba; incluso, él aprendió a poner uñas acrílicas para ayudarle a mi hija en el salón... él está con dos tiros por proteger a mi niña, tal vez él fue quien salvó al bebé", expresó.

La noche del crimen, Karol relató que su hija se quedó hasta tarde trabajando en el salón y que, al salir, cuatro hombres a bordo de dos motocicletas la estaban esperando.

"Yo iba a pasar por ella, como era mi costumbre, pero me atrasé porque andaba con mi bebé y mi otra hija, comprándole sus cosas para celebrar sus quince años... la fiesta iba a ser este sábado y mi hija Nicolle le estaba haciendo toda la decoración a su hermana...".

"Si yo hubiese pasado por mi hija nos hubieran masacrado a todos, a mis bebé, a mis dos hijas y a mí", agregó.

El atentado

Los sicarios a bordo de motocicletas siguieron a la joven, quien abordó un turismo junto a su novio y dos amigos.

"En la cuesta El Chile, los hombres se pusieron a la par del carro y le hicieron varios disparos, incluso los tiros iban dirigidos a su barriga, pero ella se protegió; mi hija murió al instante... y el bebé está vivo de milagro, lo resucitaron en el hospital Escuela, de milagro, lo tienen con una manguera para que pueda respirar... por eso yo le suplico por sus oraciones para que el bebito se salve, ese inocente que nunca va a conocer a su madre, pero que si Dios me lo deja, les juro que va a ser un hombre de bien...", relata entre llanto. La periodista relató que el bebito está luchando por su vida. Ayer, un sacerdote llegó a bautizarlo en su incubadora.

"Yo le decía a 'Cocó' (así le decían cariñosamente a Nicolle) que no se quedara hasta tarde a trabajar, pero ella me decía: 'usted cree que tengan el valor de pegarme un tiro cuando me miren esta semejante panza, mami, no me van a tocar; cuídese usted porque a mí no me lo van a hacer por mi bebe...'. Pero me la mataron, me la remataron sin piedad, me dieron donde más me duele, pero esto no me va a callar... yo le vuelvo a decir a la resistencia: si la bronca es conmigo, aquí estoy, yo ya viví, yo les respondo y que les quede en su conciencia y que Dios sabrá lo que va a hacer con ellos".

"Mi reina, como le decía, no era una delincuente, era una cipota que trabaja desde los 13 años, una cipota que si le tocaba vender tortillas o cuidar niños lo hacía para poder trabajar, no porque le hacía falta, sino porque tenía mi mismo carácter, decía esto lo hago y eso hacía".

Sobre las amenazas que había recibido, Karol dijo que había rechazado la seguridad que le había ofrecido el presidente Roberto Micheletti.

"Se tomaron todas las precauciones, pero me la supieron jugar; nos tenían vigilados a todos, a veces me mandaban mensajitos diciéndome que por qué no había abierto el salón... incluso me pinchaban las llantas del carro y me quebraban los vidrios".

Karol agradeció el apoyo que ha recibido desde el presidente Roberto Micheletti hasta las personas más humildes del país. "Estoy agradecida por todo el apoyo recibido; si mi hija hubiera visto a tanta gente que ha llegado a verla, ella se hubiera puesto feliz; yo le dejo las cosas a Dios, pero por ahora solo insisto en suplicarle por sus oraciones por ese bebito que se debate entre la vida y la muerte en el hospital Escuela, ese bebito que es lo único que me dejaron de mi niña".

La periodista confió que ayer capturaron a dos sospechosos del crimen de su hija, sin embargo, fueron dejados libres; "el fiscal de turno, que reconoce como presidente a Manuel Zelaya, los dejó libres porque supuestamente eran menores de edad", dijo.

Ayer se realizó una misa en la iglesia San Juan Bosco de la capital y posteriormente los restos mortales de Nicolle fueron sepultados en el cementerio San Miguel Arcángel.


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