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domingo, 27 de diciembre de 2009

Autoridades cubanas rechazan cartas de las Damas de Blanco


Damas de Blanco saliendo del Ministerio del Interior de Cuba. Foto de Carlos Serpa Maceira.

Barcelona, 27 de diciembre de 2009/ Mambí en A/ Las autoridades cubanas se negaron a recibir cartas de Las Damas de Blanco dirigidas a Raúl Castro y al Ministerio del Interior, nos informa desde La Habana, Cuba, el periodista Carlos Serpa Maceira, de la UPLC.

Laura Pollán Toledo, Berta Soler y Julia Núñez Pacheco, en representación del colectivo de mujeres se personaron en el Ministerio del Interior para hacer entrega de las misivas, negándose los militares encargados de la custodia a recibirlas, respondiendo que tienen órdenes de antemano al respecto.

Entre otras cosas, las cartas expresan: “En víspera de la Navidad, día de la sagrada familia, queremos recordarle como Lina Ruz, su señora madre, junto a sus hermanas, familiares y amigas de los presos que asaltaron el cuartel Moncada, salieron a las calles con carteles pidiendo la amnistía de ustedes.”

“El ex presidente Fulgencio Batista, que se considera uno de los dictadores más sanguinario que ha padecido nuestra patria, escuchó el reclamo de la Iglesia Católica y de aquellas mujeres que pedían por sus familiares. Nosotras salimos a las calles con el mismo dolor y amor que ellas, porque igual que ellas no fueron pagadas por nadie, nosotras tampoco.”

“Nos mueven a nuestras pacíficas acciones la demanda de libertad para los presos políticos y de conciencia.”

También hacen referencia a los actos de repudio del que fueron víctimas los días 9 y 10 de diciembre cuando marchaban en celebración por el Día de los Derechos Humanos: “Estos hechos organizados por el gobierno bajo la dirección y coordinación de la Seguridad del Estado (DSE), donde actuó la Juventud, el PCC y tropas paramilitares disfrazados de pueblo, son intolerables.”

“Le repito como en la carta dirigida a su hermano el Doctor Fidel Castro Ruz, en marzo de 2009, que ante la posibilidad de otros actos de esta naturaleza, nos vemos en la obligación de responsabilizar a la dirección del Estado cubano y sus organizaciones, de lo que pueda ocurrir contra nuestra integridad física, porque no descartamos la posibilidad de que nuestra sangre sea derramada en las calles luchando pacíficamente por la libertad de los presos políticos.”

“Le solicitamos formalmente la debida tolerancia para el ejercicio de un derecho, del cual disfrutaron en su momento los familiares que pedían la liberación de las prisiones batistianas. Consideramos que nuestras actividades están dentro del marco constitucional vigente. Tenga en cuenta que son gestos pacíficos y enmarcados dentro de objetivos muy claros, ponerle fin a un hecho injusto y endeble soportes morales y éticos.”

El injusto castigo contra los presos políticos se extiende una vez más hacia sus familiares, cuando tienen que marchar con la tristeza y la impotencia de ver que sus peticiones no son al menos escuchadas.

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