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jueves, 8 de octubre de 2009

Diccionario subversivo II


Por: Martha Beatriz Roque

Como esta historia no ha terminado, es necesario retomar los sucesos que quedaron interrumpidos cuando cumplidas las 72 horas los detenidos el pasado día 2 de octubre, miembros de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, se debían presentar en la Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria de Zapata y C, con el fin de que le fueran devueltos los objetos ocupados.

Allí estuvieron sobre el mediodía: Eriberto Liranza Romero, Yazmani Nicles Abad y Armando Rodríguez Lamas; acompañados de Vladimiro Roca Antúnez. Los policías de la carpeta dijeron no conocer al teniente José Carlos Aguilera Rabelo, que había firmado el Acta de Ocupación y añadieron que esa Acta no tenía validez, por cuanto en ella no estaba estampado el cuño de la Unidad Policial.

Es necesario aclarar para los que no conocen los oscuros mecanismos que tiene el gobierno para con la oposición interna, que la Seguridad del Estado usa las Estaciones de Policía para operar, y en muchos casos no saben en estas unidades que es lo que está sucediendo, por cuanto ellos compartimentan la información, y además, visiblemente menosprecian a los policías, los que conocen perfectamente que esto sucede así.

Pasada más de dos horas, se presentó en la Estación el mencionado oficial José Carlos, el que en esos momentos dijo ser capitán, ¡Claro!, tampoco se puede esperar que ese sea su verdadero nombre.

Cuando los afectados le reclamaron sus pertenencias, diciéndole que estaba incumpliendo con la Ley, el oficial les dijo despóticamente: "Para los disidentes no existe la Ley en Cuba, con los disidentes nosotros hacemos lo que nos dé la gana", y como es natural, les dio la espalda y se fue, sin devolverles nada.

Este es el gobierno legítimo que tienen reconocidos los países de la Unión Europea y otras naciones democráticas del mundo. Los que no profesan la "ideología" de mantener en el poder a los hermanos Castro, son considerados "no personas". ¡A buen palo se quiere arrimar el presidente Obama!

No conformes con la respuesta del Oficial de la Seguridad del Estado a los tres disidentes antes mencionados, acudimos nuevamente a la Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria de Zapata y C, el día 6 de octubre a las 4 de la tarde, allí me recibió el Capitán Jefe de la Unidad, al que le planteé la situación, y dijo que ellos les prestan a la policía política dos oficinas que tienen en la Estación, pero que desconocen de ese trabajo, y que fue "liberal" el Carpeta en decir que no era válida el Acta de Ocupación por falta de cuño, ya que en ella están plasmadas las firmas de dos policías de ese centro.

Pidió que esperara un momento que iba a llamar al Jefe Municipal de la Policía para informar de ésta situación. Pasada una media hora, se personó un Teniente Coronel, que dijo ser el Primer Segundo Jefe del Municipio, y accedió a conversar conmigo, no antes sin explicar, que lo hacía por cortesía, pues yo no tenía que estar en la conversación, solamente los afectados.

Él pidió paciencia, pues se estaban investigando los artículos ocupados y en breve habría una respuesta. Lamentó lo que ocurrió con el teniente, que después resultó ser capitán, llamado José Carlos y salió a la puerta de la Unidad a despedirnos.

Por otra parte, de forma totalmente contradictoria, Eriberto Liranza Romero, se dirigió a las oficinas de la Seguridad del Estado -conocidas por Villa Maristas- allí lo atendió el teniente coronel Estrada y un oficial vestido de civil nombrado Carlos Martínez González, y le manifestaron que era correcto lo que les había dicho el oficial que se hizo nombrar José Carlos, que no le iban a devolver nada, y que efectivamente, para los disidentes no había leyes.

Esta actuación de las autoridades está en contra de lo establecido en los artículos 60 y 66 de la Constitución de la República, y permite apreciar las diferencias existentes entre la Policía Nacional Revolucionaria y la Seguridad del Estado, siendo ésta última, prepotente hasta con los oficiales del cuerpo de Policía.

También oficiales de la Seguridad del Estado, visitaron al comunicador comunitario Rafael Egües Velázquez (28), vecino de Corral Falso No.68 apto. 14 entre Corona y Nazareno, Guanabacoa, con el fin de intimidarlo para que deje de trabajar en la Red. La amenaza fue de quitarle todo lo que tenía, como está acostumbrado a robar el gobierno, y aplicarle la Ley 88.

Solo resta esperar, al menos 48 horas para ver si se produce la devolución de la memoria flash, con el diccionario subversivo, ya que contiene las palabras: libertad, democracia, cambio, transición, derechos, etc., y de los blocs con notas sobre gramática.

¡Ojalá que no haya que escribir la tercera parte de éste artículo, porque sería lamentable para todos!

Ciudad de La Habana, 7 de octubre de 2009.


 


 


 

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